sábado, 19 de octubre de 2013

Brasil

Brasil, una película de Terry Gilliam.

Una mosca es la causante de un error en el apellido de una persona con fatales consecuencias.

La película es una dura crítica a la excesiva burocracia en la que oficialmente no existen errores, por lo que nadie se hace responsable de lo ocurrido. Nada más actual.

Esta excesiva burocracia da lugar a que se tengan que realizar trabajos con operarios clandestinos. De nuevo un problema de la más rabiosa actualidad, casi 30 años después.

Por otro lado también es una crítica a la dependencia que el hombre tiene de las máquinas. Es un esclavo de las máquinas, todo está controlado por las máquinas, eso sí, a los niveles de la época de la película, como se aprecia en los ordenadores que aparecen. Se presenta una visión poco usual del futuro.

Hay también referencias a la libertad de pensamiento, al poder de la imaginación y de los sueños, recreando un mundo irreal con situaciones y personajes absurdos y grotescos.

El protagonista de la película es el encargado de visitar a la familia del fallecido, reconociendo a la mujer que aparece en sus sueños. A partir de aquí comienza una escalada a las altas esferas para encontrar a esa mujer, a pesar de su naturaleza escrupulosa y poco ambiciosa.

La implicación en el error burocrático del principio y la obsesión por la mujer complican la vida al protagonista hasta el punto de que pasa a ser considerado una amenaza para el sistema. A pesar de muchas dificultades, es capaz de conseguir el amor de su chica soñada. Finalmente, el Sistema, implacable, se hace cargo de Lowry y le destruye mediante una lenta tortura mental, refugiándose en sus fantasías y su locura.

La película es la segunda de una trilogía formada por Time Bandits y Las aventuras del Barón Munchausen, y en ella existen referencias a series de televisión como The Prisoner, a novelas como 1984 de George Orwell o El Proceso de Kafka y a películas como el Acorazado Potemkim.

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